- Ansiedad (infantil y adolescentes)
- Déficit de Atención (TDAH)
- Fobias (miedos)
- Depresión Infantil
- Obsesiones (TOC)
- Acoso escolar (Bullying)
- Dependencia emocional
- Trauma infantil
- Trastornos alimenticios
- Adicciones adolescentes
- Desmotivación
- Desobediencia
- Abuso sexual (menores)
- Rehabilitación Cognitiva
- Psicomotricidad (6-9 años)
- Obesidad infantil
- Mejora académica y deportiva
- Habilidades sociales
- Inteligencia emocional
- Inseguridad y Autoestima
- Adicciones adolescentes
- Adicción al móvil
- Adicción a nuevas tecnologías
- Adicción al juego
- Adicción drogas
- Adicción alcohol
- Crecimiento personal
- Toma de decisiones
- Resolución de conflictos
- Habilidades de comunicación
- Autocontrol
Psicología Infantil – Psicología Adolescentes
- Tanto la infancia como la adolescencia son etapas muy significativas en la vida de toda persona.
- Es en ellas cuando se tienen las primeras relaciones de apego, las primeras experiencias y contactos con el entorno.
- Por esta razón, crecer en un clima saludable, física y emocionalmente, va a influir de manera vital en el futuro del niño y el adolescente.
- La Psicología Infantil y Juvenil incide sobre cada etapa del desarrollo evolutivo.
- Se encarga de dotar a niños y jóvenes de estrategias adecuadas para un crecimiento sano a todos los niveles: fisiológico, psico-motriz, cognitivo, social y emocional.
- Asimismo, se ocupa de proporcionar a padres, madres y cuidadores, herramientas apropiadas para acompañar al niño de una manera empática.
- Debido a la complejidad que supone la crianza de los hijos, puede ocurrir que los padres o tutores desconozcan algunas de las reacciones propias de cada etapa del desarrollo y eso les lleve a consultar acerca de ellas.
- Además de este tipo de consultas, también pueden acudir padres que notan en sus hijos la presencia de síntomas a nivel afectivo o cambios persistentes en la conducta.
- Son múltiples los trastornos asociados a la infancia y la adolescencia: ansiedad, depresión, problemas de aprendizaje, dificultades en las habilidades motoras, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), problemas de control de esfínteres o trastornos alimenticios, entre otros.
- En el caso de los adolescentes, debemos poner especial atención a problemas de drogodependencias.
- Los distintos trastornos psicológicos no se manifiestan de la misma manera en la población infanto-juvenil que en la población adulta, lo que hace que resulte difícil o confuso para las familias identificar qué tipo de problema padece su hijo.
- La identificación precoz de las dificultades emocionales en los niños es clave para favorecer una buena salud mental, así como para su integración en el ámbito familiar.
- También es importante consultar con el terapeuta en cuanto se detecten los síntomas, no dejar trascurrir tiempo bajo la premisa del “ya se le pasará” o “son cosa de críos”, a fin de promover lo antes posible un buen rendimiento escolar y la adaptación sana en un entorno de amistades e iguales.
- La futura construcción identitaria del niño, así como su capacidad de regulación emocional, dependerán en gran medida de estos factores clave.
Tratamientos de Psicología Infantil y Juvenil
- En primer lugar, realizamos una entrevista pormenorizada a los padres o tutores, en la que dejamos espacio para que describan el clima familiar, expongan dificultades encontradas en la crianza de sus hijos, hablen sobre la conducta que manifiesta su hijo y sobre cuáles han sido los motivos que les han impulsado a pedir ayuda.
- Asimismo, también realizamos una entrevista al niño o adolescente, dependiendo de la edad y/o nivel de maduración, la entrevista tendrá lugar en compañía de sus padres o sin la presencia de éstos.
- La familia es un sistema humano muy complejo, en el que se va formando una intrincada red de vínculos, identificaciones, expectativas, y dinámicas interpersonales.
- Estas dinámicas familiares a veces pueden no ser lo suficientemente eficaces para proveer al hijo de los sentimientos de seguridad, confianza y valía personal que necesita para afrontar los desafíos de su maduración.
- Por ello, en psicología infantil y juvenil es fundamental estudiar los estilos de vinculación padre/hijo, madre/hijo, las dinámicas familiares, los síntomas observables en el hijo y también los síntomas que no se pueden observar explícitamente, pero que aumentan significativamente el malestar del niño o adolescente.
- Es de vital importancia, también, prestar especial atención a los diferentes contextos en los que se encuentra el paciente infantil o juvenil, y qué sentimientos experimenta en cada uno de ellos.
- El análisis de todos estos factores nos llevará a establecer un diagnóstico diferencial de cara al formato de intervención más apropiado.
- En múltiples ocasiones, el hijo muestra un comportamiento problemático que genera malestar en toda la familia e influye en la actitud y el comportamiento de todos sus miembros.
- Entender estas dinámicas familiares nos permitirá además revisar algunos patrones de crianza y guiar la comunicación e interacción familiar, a fin de que haya más momentos de relación segura y de conexión emocional, y menos momentos de dificultad, tensión o desencuentro.
- A través de las periódicas sesiones terapéuticas, de manera conjunta (psicólogo, padres, niño o adolescente), buscaremos la significación de los síntomas, explorando qué situaciones o emociones actúan como “disparadores” del malestar o del problema de conducta.
- La comprensión amplia y profunda de la sintomatología, por parte de padres e hijo, será lo que permita la transformación de estas dinámicas en otras más saludables y enriquecedoras para toda la familia.
- En Rubik atendemos las áreas de intervención indicadas en el menú superior de la página desde hace más de 15 años.
